El sistema feudal imperante en la Europa de la Edad
Media, evoluciona hacia monarquías absolutas como las de España, Portugal,
Francia, Inglaterra, Suecia y Noruega. El rey recibía el poder de Dios y
defendía su “iglesia verdadera” en un apoyo mutuo. La Inquisición que nace en
Francia y no en España es un poderoso instrumento cívico-religioso para
“limpiar” la Fe de impurezas molestas a las autoridades religiosas o civiles.
El sistema alemán era diferente: el emperador era
elegido por los príncipes de las diferentes territorios que sí recibían el
poder por herencia. Los príncipes, mantenían gran parte del poder político y el
emperador no gozaba de poder absoluto. Esta situación permitió el nacimiento de
ideas que diferían con Roma tanto en dogmas religiosos como actitudes sexuales en
los diferentes principados. Este tiempo histórico se conoce como la Reforma de
la Religión Cristiana.
Un disidente importante Martín Lutero de Alemania.
Para Lutero, lo natural en el ser humano era ser sexual y por lo tanto, el
celibato en cualquier forma o razón era contra-natura. También manifestaba la
legitimidad de las relaciones sexuales en una relación formal como el
matrimonio, independientemente de procrear. Estas dos proposiciones eran
opuestas al dogma de Roma. Claro está, Lutero también discrepó de Roma sobre asuntos
dogmáticos que no se relacionaban con la sexualidad, como el tema de las
indulgencias, el peso de la Biblia frente a los escritos de los Santos y la
idea de que para la salvación no era necesario asistir a la iglesia y que
bastaba la fe y la lectura de la Biblia.
La doctrina instituida por Lutero y otros, veía a la
sexualidad como una fuerza natural y positiva en los seres humanos, con validez
aparte del acto de procreación.
Al mismo tiempo que la Reforma luterana, se estaba
desarrollando un movimiento religioso llamado el Puritanismo, basándose en la
versión del cristianismo propuesto por Calvino. Los puritanos aceptaban la
debilidad del ser humano ante los pecados, pero a nivel público, elevaban las
virtudes del ser humano ideal. La manera de controlar a las personas se basaba
en la vergüenza pública. Las actitudes sexuales en los Estados Unidos hoy día
representan la versión moderna del puritanismo en que las normas sociales teóricas
son ideales puritanos (castidad,
humildad) mientras en la práctica vemos que los "pecados" abundan.
Esta dicotomía crea una brecha entre lo que la sociedad exige a nivel social y lo que viven
las personas a nivel íntimo.
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