Soy utópico y creo que otro mundo es posible pero
también soy realista y mi deseo no me priva de prever el día de mañana y leo lo escrito por Ignacio Escolar como el paciente escucha la
explicación de la enfermedad que padece…
Seis preguntas para una noche electoral
1. ¿Mayoría, simple, absoluta o abrumadora?
Hace un año, se discutía si el PP ganaría las
elecciones. Hace seis meses, la discusión cambió sobre si su victoria sería por
mayoría simple o absoluta. A principio de la campaña, el debate ya era sobre si
sería absoluta o abrumadora. Y ahora toca esperar al recuento porque las
encuestas pueden fallar, pero ya todos los indicadores apuntan a que la
victoria del PP es indiscutible. ¿Por cuánto?
El domingo lo sabremos pero parece difícil que Rajoy
llegue a superar el resultado histórico de Felipe de 1982: 202 diputados y 22
puntos de ventaja sobre el segundo partido más votado, AP. Las condiciones de
1982 son irrepetibles. A pesar de que el PSOE parece que va a romper su propio
suelo, su caída no llega a lo que fue la UCD, que pasó del Gobierno a ser el
tercer partido, con sólo el 6,77% de los votos. Para lograr un resultado como
el de Felipe, la izquierda tendría que estar hoy tan fragmentada como lo estuvo
la derecha en 1982. Aún no es el caso.
Sin embargo, es probable que Rajoy logre superar el
techo de José María Aznar en 2000, cuando logró una mayoría absoluta de 183
diputados.
2. ¿Importa la participación?
El comportamiento del voto del PP ha sido siempre
muy estable. Desde 1996, apenas se ha movido. Siempre ha rondado los diez
millones de votos: entre los 9,7 millones que obtuvieron Aznar en 1996 y Rajoy
en 2004 y los 10,3 que consiguió Aznar en el año 2000 y los 10,2 de Rajoy en
2008. Con prácticamente el mismo respaldo, el PP logró dos derrotas, una
mayoría simple y una absoluta. La composición del Parlamento siempre dependió
de la participación y el voto al PSOE, que ha oscilado en estos años entre los
7,9 millones del suelo de Almunia y los 11,2 millones del techo que logró Zapatero.
Sin embargo, esta norma parece que va a cambiar este
domingo. Las encuestas apuntan a que hay un importante porcentaje del voto
socialista que va a votar al PP, por lo que parece probable que Rajoy supere el
techo de Aznar en el año 2000 y logre el mayor número de votos de la derecha de
la historia de España. ¿Por cuánto? Es una incógnita. Pero puede que el PP
supere los 11 millones de votos. Por eso la participación esta vez no será el
factor más determinante en el resultado electoral.
3. ¿Bajará Alfredo Pérez Rubalcaba el suelo de
Almunia?
Almunia logró 125 diputados con 7,9 millones de
votos. Si las encuestas se cumplen, Rubalcaba no alcanzará este resultado. Los
sondeos internos de ambos partidos apuntan a que la campaña le ha ido mal al
candidato socialista. El PSOE está hoy peor de lo que estaba hace quince días.
Suele ser justo al contrario: normalmente, el PP retrocede terreno en las
campañas electorales frente a las expectativas previas. En Ferraz hoy creen que
el resultado más probable estará entre los 115 y los 126 diputados.
4. ¿Qué partidos recogerán los votos que pierdan los
socialistas?
Por riguroso orden, en número de votos: PP, IU,
UPyD, Equo. Izquierda Unida tiene grupo parlamentario casi seguro. UPyD se
mueve entre los 2 y los 5 escaños. Equo –con Compromis– obtendrá uno en
Valencia y con suerte otro en Madrid. Es el resumen de la quiniela más
probable, pero la suerte de los minoritarios es la más difícil de predecir
porque el margen de error con los pequeños siempre es mucho más grande.
5. ¿Quién será el partido vasco con más fuerza en
Madrid?
Es otra de las incógnitas del 20-N: si Amaiur
superará al PNV en el Congreso de los diputados. La izquierda abertzale tiene
una ventaja de partida: Navarra, donde pueden lograr un escaño más al que no
aspira el PNV. Además, Euskadi y Catalunya son los únicos territorios donde el
PSOE aguanta el envite del PP. La carambola puede provocar que Amaiur tenga
grupo parlamentario propio (hacen falta cinco escaños) y el PNV lo pierda.
6. ¿Qué pasará el 21-N en el PSOE?
Que se abrirá la mayor crisis que ha vivido el
socialismo desde que Joaquín Almunia dimitió la misma noche electoral.
Rubalcaba no puede repetir esa jugada porque no es secretario general. Al día
siguiente de votar, habrá reunión de la Ejecutiva en Ferraz. ¿Lo más probable?
Que esa misma mañana salga la fecha de un congreso en el PSOE del que nacerá un
nuevo liderazgo. Es al menos lo que más interesa al PSOE andaluz, que quiere
tener cerrado ese tema para cuando lleguen las siguientes elecciones, las
andaluzas de 2012. ¿Será candidato en ese congreso Rubalcaba , pese a la
derrota, e intentará seguir como líder de la oposición? Probablemente dependerá
del resultado. Pero sólo él lo sabe.
P.D. El fabricante de estas predicciones electorales
–es decir, quien firma este artículo, escrito con la información de que
dispone– advierte a sus lectores: la ingesta excesiva de encuestas puede ser
perjudicial para su salud democrática. Como dice el tópico, la única encuesta
que vale es la de las urnas (mientras nos lo permita Alemania).
Y como no hay mal que cien años dure, tomemos con
humor el inmediato porvenir:
1 comentario:
A LAS BARRICADAS..BUENAS NOCHES, BUENA SUERTE..
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