Tanto en USA como en Europa estamos tratando la enfermedad de la crisis financiera por medio de la homeopatía. Y así nos va.
Aplicamos remedios liberales para curar lo que el liberalismo ha generado. Mientras tanto Paul Krugman predica en el desierto que la solución está en tomar las medidas opuestas.
Quizás convenga recordar que Krugman es premio Nobel de Economia 2oo8, profesor de Economia en la Universidad de Princeton. Hace más de 10 años que escribe semanalmente en The New York Times.
Krugman considera que no hay una serie de medidas recomendadas para aplicar para cualquier caso, sino que se debe responder de acuerdo con las diferentes situaciones, y además, propone analizar a fondo el carácter de las crisis, pues son evidencias de problemas estructurales que deben ser solucionados. Como sucedió en los años treinta, los cambios necesarios son obstaculizados por doctrinas dogmáticas de una ortodoxia obsoleta.
Y ahora tampoco saldremos con las doctrinas que nos intentan imponer.
Más paro y menos salarios significan menos demanda. Menos demanda significa menos producción y por tanto más paro. Ese es el círculo vicioso en que estamos cayendo.
Parece que Obama ha entendido lo que sucede e intenta convencer a los conservadores USA de la necesidad de incrementar las inversiones y tener menos miedo a un déficit controlado. Y su representante ha venido a la reunión europea para proponer este camino. Pero la conservadora dirigente de Alemania y el conservador presidente francés, no lo creen necesario.
1 comentario:
Yo, que no tengo ni idea de economía, pero sufro en mis bolsillos -para la cartera no me llega- los desmanes del neoliberalismo económico dominante, llevo unos años diciendo a quien me quiere escuchar que la solución está en desgravar el gasto y no el ahorro. Estoy de acuerdo contigo. Ahora hay que mover el dinero para generar puestos de trabajo. Me las prometía muy felices pensndo que habíamos llegado a la crisis final del capitalismo igual que se llegó a la del comunismo. Pero los que metieron la pata y también la mano, son los nos dicen el camino a seguir, y no sólo nos lo dicen sino que con sus armas amenazan al que busca caminos alternativos.
Es lógico que el empresario gane dinero pero ¿cuánto más que los trabajadores? ¿on cuánto más se contentan, con el doble, con 10 veces más, con 40 veces más...
Por otra parte hemos llegado a un punto que mis limitaciones no me permiten entender. Uno compra una producción de trigo para ganar dinero, pero lo almacena para que suba el valor. Evidentemente esto no es ni ético ni estético. Pero es que se especula con el dinero, se compra dinero. ¿Me lo puedes explicar?
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